¿Es efectivo el Storytelling?

Quiero empezar este artículo contándoles una historia.



“Imagínese que está en un desierto. Tiene que caminar hasta llegar a un pueblo. 

El sol cae implacable sobre usted, ya no tiene fuerzas, le cuesta dar cada paso 

sobre esa arena pesada. Gotas de sudor caen sobre su rostro, su cuerpo está empapado, la boca reseca, ya casi no produce saliva. El ambiente es denso, pesado, se puede oler el calor. Usted siente que no puede más. Cae de rodillas, mira suplicante un minuto al cielo, saca fuerzas de donde 

no puede, se levanta, y de nuevo se echa a andar. No se escucha nada, 

solo su respiración agitada, cortante. 

De pronto a lo lejos ve la figura de una botella. Sus ojos se abren inmensamente, llenos de ilusión. Una sonrisa se esboza en su boca. Las fuerzas vuelven de repente, sus piernas responden a su anhelo y usted es capaz ahora de correr hacia esa botella que es su salvación. Cuando usted llega y la toma en sus manos, increíblemente la botella está fría, usted la pasa con placer indescriptible sobre su rostro, cerrando los ojos, disfrutando un segundo esa sensación. 

Cuando la abre, se siente el sonido burbujeante.

 Usted acerca la botella a su boca, bebe con inmenso placer. 

Se la toma de un solo sorbo, al terminar, se siente renovado, 

de su boca solo sale un sonido placentero: “ahhhhhhhh”.


¿Pudieron sentir, oler, tocar, mirar, saborear algo de lo que les conté?  ¿Saben de que producto estoy hablando? Intuyo que sí. Entonces, si la respuesta es sí, los invito a seguir leyendo, esto es storytelling puro, y les voy a contar por qué. 


Cuando hablamos de storytelling, hablamos de conectar emocionalmente a través de historias, de evocar uno o varios sentidos, de hacer al otro ponerse en el lugar del protagonista, de vivir experiencias, de volverse arte y parte. Y es que las personas somos las historias que vivimos, las historias que escuchamos… todos tenemos una historia que contar. ¡A que usted también!


¿Qué tienen en común las películas en las que casi ni parpadeamos para no perdernos nada; o esas series de televisión que  somos capaces de ver de una sola sentada; o los libros que devoramos en una noche? Son historias que logran cautivarnos, nos conectan, nos sentimos los protagonistas, nuestro cerebro puede llegar a sentir las mismas emociones que los personajes de esas historias. 



Pero el storytelling como herramienta de Marketing tiene unas claves, porque al final no se trata de contar una historia, sino de contar una historia que capte la atención de su audiencia, que se sientan atrapados, cautivados, que quieran oírla, leerla o verla de principio a fin, y ojalá muchas veces.  Una historia memorable que los enamore, que los haga hablar de usted. Para tener éxito con su historia, es necesario que enganche a su público de tal manera, que los lleve a vibrar con su marca, su sueño, su propósito. Debe generar ese sentimiento de unidad, de “sentirse parte de”, pues no se trata solo de conmover, sino de generar recordación y acción. Su historia tiene un propósito y debe cumplirlo: generar reconocimiento de marca, identidad con el cliente, motivación en los colaboradores, conexión, unidad narrativa, aumento de ventas.   


Las historias bien contadas, con un propósito y una propuesta de valor, sinceras y reales, tienen poder persuasivo, crean empatía, confianza y recordación. Como dice Élia Guardiola, las marcas buenas crean historias. Las grandes hacen historia creando historias.




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